Cómo ser más disciplinado y constante

La disciplina es el ingrediente secreto para lograr lo que quieres

Disciplina

Llevo unas semanas sin faltar a ninguno de los entrenamientos que tenía programados y empiezo a sentirme en mejor forma.

Estoy eufórico. 

Aunque estoy un poco menos motivado que al principio, lo estoy logrando.

Pero no siempre las cosas salen bien, y hoy después de pasar una noche malísima y dormir poco he tenido un día de mierda en el curro.

Al llegar a casa y pensar en cambiarme e ir a entrenar me han entrado todos los males.

Aunque sea sólo por hoy, mi motivación está a cero y pienso en quedarme en casa.

Sin embargo, en el último momento antes de tirarme en el sofá, lo pienso fríamente un segundo y tomo una decisión: Me visto y me voy al gimnasio.

¿Qué acaba de pasar?

Todos hemos vivido situaciones así. Por mucho que nos esforcemos en mantener la motivación lo más alta posible, hay veces que es imposible. Y la mayoría de las veces en esos casos, fallamos.

Y es un fastidio, porque fallar en días así es casi inevitable y es un caldo de cultivo perfecto para tirar al traste nuestra motivación y nuestro progreso.

Pero ha habido un giro al final. Cuando todo parecía perdido, al final he ido a entrenar.

¿Qué ha ocurrido?

No he encontrado motivación de debajo de las piedras. Tampoco me han entrado ganas espontáneas de sudar.

Sencillamente, he sido disciplinado.

Y aprender a serlo tú también, es la razón por la que estás leyendo esto.

¿Por qué es tan importante la disciplina?

Cuando quieres conseguir resultados extraordinarios, necesitas estar motivado y crear un sistema que te lleve en la dirección correcta.

Sin estos ingredientes, no tienes ninguna opción de conseguirlo. Pero sólo con ellos, tampoco es suficiente.

Y no es suficiente, porque más pronto que tarde, tu motivación flaqueará, aparecerá algún obstáculo en el camino y todo lo que hayas construido estará a punto de derrumbarse.

Es entonces cuando necesitarás ser lo suficientemente disciplinado para mantenerte en el camino hasta que el hábito se asiente y la motivación vuelva o fallarás como ya has fallado otras tantas veces.

¿Qué es la disciplina?

La Asociación Americana de Psicología nos da la mejor definición que hay para el término:

“La disciplina es la capacidad de resistir las tentaciones a corto plazo para cumplir objetivos a largo plazo”.

Cuando llega la hora de entrenar, hay días que estás motivado, te vistes corriendo, y disfrutas como un enano en el gimnasio.

Pero también hay días que estás reventado y puedes oír a Netflix diciendo: “chsss, ponte una serie y échate en el sofá, ya entrenarás mañana…”

Esas situaciones se van a presentar muchas veces en tu vida, y entonces lo de resistir la tentación ahora por un objetivo en el futuro, será mucho más difícil de lo que parece en el papel.

Y decirte “tú puedes”, no te va a ayudar a evitarlo como te venden muchos gurús de la motivación.

Entender cómo funciona la fuerza de voluntad y la disciplina sí lo hará.

¿Cómo funciona la disciplina?

Cómo decía la definición, hay dos aspectos claves a la hora de ser disciplinados:

  1. Resistir la tentación en el corto plazo.
  2. Cumplir con tus objetivos en el largo plazo.

Vamos a empezar por el último punto.

Cumplir con tus objetivos en el largo plazo

Esto es tan obvio, que una vez que lo escuches, no vas a creer que haga falta decirlo. Pero hace falta:

Puedes ir unos cuantos días a entrenar aunque no quieras, pero a menos que termine gustándote de alguna manera, eventualmente, dejarás de hacerlo.

Por mucho que apliques todas las técnicas que te voy a enseñar, si tienes que ir al gimnasio pero odias cada minuto allí, y conseguir un mejor cuerpo y una mejor salud no es algo que desees de todo corazón, no existe disciplina que te mantenga en el camino para siempre.

Y eso aplica a cualquier meta.

Por eso, tu primer paso cuando te propongas un objetivo debería ser preguntarte a ti mismo si de verdad es algo que quieres y por lo que estás dispuesto a pagar el precio.

Asegurate de tener este punto claro antes de continuar con el siguiente.

Resistir la tentación en el corto plazo

Seguir tus impulsos al pie de la letra y huir cuando tienes miedo, comer cuando tienes hambre, dormir cuando tienes sueño y tener sexo cuando estás cachondo es una forma de tener una vida tremendamente exitosa si eres un perro.

Sin embargo, si eres una persona viviendo en el siglo XXI, ya habrás notado que, si quieres tener un mínimo éxito:

  1. No puedes salir corriendo cuando algo te resulte incómodo.
  2. No puedes comerte la comida de otra persona sólo porque tengas hambre.
  3. No puedes dormir en el trabajo cuando hayas pasado una mala noche.
  4. No puedes tener sexo en el 90% de las ocasiones en las que querrías.

Y esto es sólo la punta del iceberg.

En los estudios, las amistades, la salud, el trabajo y prácticamente todas las áreas de nuestra vida tenemos que hacer renuncias constantes en lo que queremos hacer ahora, para conseguir lo que queremos en el futuro.

Entonces, ¿estamos entrenados para resistir la tentación en el corto plazo?

Meeeeek. Para nada.

La sociedad nos ha inculcado desde muy pequeños que una serie de comportamientos, como los que he descrito en la lista anterior, son completamente inaceptables.

Sin embargo, el acuerdo social que hace que sepas resistir la tentación sólo existe en las pocas áreas de la vida que diferencian a una persona normal de un completo desastre.

Y precisamente, al tener “cubiertas” esas situaciones, no necesitas aprender a disciplinarte en tu día a día.

El mecanismo no es la leche, pero funciona.

El problema llega cuando tú, que no quieres la mediocridad ni el promedio, te planteas metas de envergadura para las que necesitas un sistema para disciplinarte que no tienes implantado de serie.

Para solucionarlo, te traigo un modelo con el que podrás detectar la tentación cuando se presente y cumplir con los objetivos que te has propuesto.

Un sistema para disciplinarte

Existen 4 áreas de acción que debes vigilar a la vez si quieres ser más disciplinado:

  1. Controlar tus pensamientos.
  2. Controlar tus impulsos.
  3. Controlar tus emociones.
  4. Controlar tus acciones.

Controlar tus pensamientos

Estamos programados para rehuir la incomodidad y el aburrimiento, y refugiarnos en juegos, series, comida o cualquier otra cosa que nos haga sentir bien.

Y estamos tan bien programados que, la mayor parte de las veces, ni siquiera te das cuenta de que estás huyendo de hacer algo que debes cuando te pones a entretenerte con ese tipo de mierdas.

Por eso, para disciplinarte, lo primero que tienes que aprender es a detectar cuando tu cabeza te la está jugando y se está dejando arrastrar por la tentación sin que ni siquiera te des cuenta.

Necesitas ser autoconsciente de lo que de verdad está pasando por tu mente.

Spoiler: no lo vas a lograr del dia a la mañana.

Por tanto, la mejor manera de hacerlo es establecer un momento en el que tengas que hacer las tareas que te acercan a tu objetivo y nada más.

Por ejemplo: todos los lunes, miércoles y viernes cuando vuelva del trabajo iré al gimnasio pase lo que pase.

Así, cuando llegue un día que no te apetezca entrenar y tu cerebro te bombardee con excusas y distracciones, sabrás lo que está pasando y podrás obligarte a cumplir.

La clave es tratar tus pensamientos como órdenes, no como sugerencias.

Si no te encuentras del todo bien, vale aunque vayas al gimnasio y te tires 30 minutos sentada mirando al techo. En esa ventana de tiempo sólo puedes hacer lo que te has propuesto y nada más.

Controlar tus impulsos

Cuando estás cansado y no te apetece ir a entrenar y sin embargo te apetece mucho ver algo en Netflix, evitar la tentación es muy difícil. Pero si encima estás tirado en el sofá, con el pijama puesto y el móvil a mano, controlar el impulso de ponerte una serie es casi imposible.

Y una vez que cedes a la tentación, puedes ir olvidándote de recular el 90% de las veces.

Por eso controlar tus impulsos es tan importante. Especialmente cuando todos tenemos un móvil en el bolsillo con miles de webs y aplicaciones con las que distraernos en vez de hacer lo que debemos.

Para mantener tus impulsos saboteadores bajo control hay una técnica absolutamente infalible.

Es tan poderosa que te he preparado un vídeo y unos materiales para que la pongas en práctica aprovechando todo su potencial.

Controlar tus emociones

Imagina que estás intentando perder peso y comer mejor, pero amas la comida basura.

Ya has intentado no cebarte a comer guarrerías a través de tu fuerza de voluntad. También has intentado las dietas. Has pedido en el bar que no te sirvan nada con la bebida y has dicho en casa que dejen de comprarlas.

Sin embargo, nada ha funcionado, y terminas todas las semanas comiendo guarrerías.

Y te odias por ello.

Eso tiene que cambiar. Tienes que desvincular tus errores personales con características personales.

No comes así porque seas un gocho. Ni faltas a tus entrenamientos porque seas un vago.

No fallas tus metas porque seas de algún modo. Es sólo que resistir la tentación es muy jodido y todos fracasamos haciéndolo en algún ámbito de nuestra vida. Todos.

Este nivel de autoaceptación es más difícil de lo que parece.

Sin embargo es importante, porque encontrarnos mucho consuelo en juzgarnos. Nos libera de responsabilidad. Hace nuestros errores inevitables.

“Si soy un vago, ¿cómo no me voy a saltar un entrenamiento?”

“Si soy un gocho, ¿cómo no voy a comer guarrerías?”

Corregir algo y alcanzar ese grado de aceptación es algo muy muy difícil y que yo desde luego no he dominado, así que no tengo técnicas infalibles que compartir contigo.

Sin embargo, lo que mejor me funciona en esas situaciones es describir la acción de forma objetiva, en vez de interpretarla a mi manera.

Descripción: A veces me pego un atracón.

Interpretación: Soy un gocho y no hago más que zampar.

Descripción: A veces falto a un entrenamiento.

Interpretación: Nunca entreno muchos días seguidos por que soy un flojo.

El lenguaje tiene mucho poder. Úsalo en tu beneficio cuando estés pensando en ti mismo.

Controlar tus acciones

Controlar tus pensamientos, tus impulsos y tus emociones son sólo pasos previos que, si cumples, te ponen en una posición privilegiada para, usando toda tu fuerza de voluntad, conseguir ser disciplinado.

Sin embargo, no pienses que si haces todo hasta aquí, resistir la tentación y hacer lo que debes va a ser fácil y no te va a costar ningún esfuerzo. 

Por el contrario, lo difícil llega ahora cuando, con todo lo demás bajo tu control, tienes que hacer acopio de fuerzas y hacer lo que debes.

Lo más importante que tienes que saber de la fuerza de voluntad es que es muy parecida a un músculo.

Por eso, por mucha disciplina que tengas, si lo que haces no termina gustándote de alguna manera, tu fuerza de voluntad se fatigará eventualmente, igual que lo hacen tus brazos cuando te matas a flexiones.

La buena noticia es que, al igual que un músculo, la fuerza de voluntad se puede entrenar, y cuanto más a menudo consigas disciplinarte, más disciplinado serás.

Cualquier tarea cotidiana te vale para entrenar siempre que lleve poco tiempo, y se haga todos o prácticamente todos los días.

Estas son mis 3 favoritas:

1. Recoger justo al terminar de comer

Cuando acabas de comer, muchas veces da pereza recoger la mesa, fregar o poner el lavavajillas y dejarlo todo como nuevo.

Precisamente por eso es un entrenamiento genial.

Encima, es un gustazo no tener que hacerlo luego 😀

2. Hacer la cama al levantarte

Esta siempre me ha costado un horror, pero lleva apenas 2 minutos e, igual que la otra, es un entrenamiento cotidiano que puedes hacer cada día.

3. Terminar la ducha con agua fría

Casi todo el mundo prefiere el agua caliente en la ducha.

Por eso mismo, ponerte 20 segundos de agua fría al final es una forma ideal de aprender a vencer la incomodidad y llevar a cabo lo que te propones.

Además, el agua fría tiene un montón de beneficios.

Eso es todo

Vigilando estas cuatro áreas tienes un sistema que realmente te va a servir para atravesar los momentos de baja motivación y no tirar la toalla cuando estás persiguiendo tus metas.

Tener la motivación por las nubes y ser muy disciplinado hará que no falles casi nunca en tus compromisos. Pero eventualmente ocurrirá.

Y en esas situaciones es terriblemente fácil hundirse en el fango y terminar abandonando.

Por eso aquí te enseño cómo lidiar contra el fracaso.

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